¿DÓNDE ESTÁ EL DINERO QUE PERMITE HACER PERIÓDICOS?

14 nov

Fernando García

Los periódicos tradicionales no logran volver a los beneficios. Los digitales tampoco ganan y su futuro es incierto porque todavía no se ha encontrado la fórmula para obtener ingresos suficientes para mantenerlos.

A la hora de plantearse la independencia de los medios de comunicación de los poderes políticos o económicos conviene recordar la advertencia de Sancho Panza a Don Quijote: “Con el estómago vacío y sin un pedazo de queso que llevarme a la boca, no me puede pedir que traiga refranes a propósito”. Sin embargo, el pragmatismo de Sancho Panza no se puede emplear para predecir cómo será el futuro de los medios digitales porque nadie encuentra la piedra filosofal del negocio internetiano y cada vez que se habla en cualquier foro de este tema aparece una pregunta: “¿dónde está el dinero?”.

Hasta ahora, los medios de comunicación se han financiado por la venta de ejemplares, la publicidad –las promociones, en los últimos años-, las subvenciones de las instituciones y por las inversiones no productivas de empresarios, algo así como un mecenazgo si se ve desde el lado más benévolo, que pretendían influir en la sociedad.

Para hacerse una idea de la importancia de la publicidad en la financiación de los medios de comunicación, basta con recordar que en Estados Unidos el dinero que obtienen los periódicos por publicidad supone el 73% de sus ingresos. En Francia, con un modelo de financiación inusual, los medios ingresan de media un 40% por publicidad. Hace unas semanas, el veterano semanario francés Le Canard Enchaîné lograba captar la atención del Wall Street Journal, y antes de The New York Times, porque vende cada miércoles 500.000 ejemplares en el quiosco, carece de anuncios publicitarios, no gasta un euro en marketing y es propiedad de sus redactores. Con unos ingresos de 30,6 millones de euros en 2010 el semanario obtuvo un beneficio de 4,5 millones.

EL NEGRO PANORAMA

Según se dice en el Libro Negro del Periodismo, en España de 2007 a 2011, la publicidad en los periódicos ha caído un 47,8%; el descenso en las revistas ha sido de un 45,3%, un 34% en televisión y un 20,9 % en la radio. En los años de bonanza económica el mayor anunciante de España no era Telefónica o El Corte Inglés. Para algunas cabeceras sus ingresos dependían en un 50% de la publicidad institucional. Los gobiernos regionales, siempre según el Libro Negro, se convirtieron en 2007, cuando España era un país rico todavía, en “el máximo contribuyente publicitario”. Quien paga, manda. O, al menos, quiere mandar. “El 86,5% de los encuestados afirmó haber recibido presiones externas, “siendo las instituciones públicas, en la percepción de los responsables de los diarios, las que mayor intervención habían ejercido sobre los contenidos”, explican en el mencionado libro.

En el caso de las televisiones autonómicas la cifra asusta. La media de coste por hogar en 2009 fue de 165 euros. Pero la publicidad (incluida la institucional) solo financió el 13%, el resto (143,55 euros por hogar) se pagó desde los presupuestos de los gobiernos de las comunidades autónomas.

Ingresando los periódicos la mitad por publicidad, la venta en el quiosco no ha hecho más que descender en el último cuatrienio. ¿Qué pasa cuando caen los ingresos por circulación y los ingresos publicitarios? Recortes, eres, jubilaciones anticipadas… Las contradicciones de una sociedad aturdida por una supuesta opulencia conducen a cosas como que el número de titulados en periodismo y comunicación audiovisual no deje de aumentar en España. En la actualidad se calcula que hay 75.000 titulados, y cada año salen de más de 38 facultades españolas 3.000 egresados cuando, según las estimaciones (optimistas, creo yo) del Libro Negro, la demanda natural no supera los 600 puestos.
En 2011, según explicó el director de ABC, Bieito Rubido en unas jornadas de periodismo celebradas recientemente en Madrid, ningún periódico ganará dinero. Para cuadrar las cuentas, me decía un director de periódico que si los ingresos descienden en un 50%, la solución es bajar más los gastos para intentar obtener algún beneficio. ¿Cómo se reducen los gastos? El manual dice que externalizando la impresión y la distribución, eliminando corresponsalías y oficinas y desprendiéndose de periodistas con sueldos altos para contratar a otros que cobren menos. La sustitución de profesionales veteranos por becarios puede hacer que la empresa ahorre hasta un 75% del coste del puesto de trabajo, pero la calidad también desciende a la vez que los recursos. Periodismo de bajo coste con la máxima “más con menos” por bandera.

¿ SALVARÁ INTERNET A LAS EMPRESAS DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN?

Mientras escribo, en la pantalla del ordenador se abre una ventana donde un director de periódico anuncia a través de Twitter que el presidente de una de las grandes empresas españolas ha sido destituido. “Si ponemos nuestras historias en Internet, ¿quién comprará nuestro periódico el miércoles?”, decía en The New York Times Claude Angeli, director de Le Canard Enchaîné. El periodista francés reconocía que habían aumentado las ventas un 32% desde la llegada de “Sarkoleón”. Un caso de éxito desde la resistencia a lo digital y una de las pocas excepciones a los axiomas “el viejo modelo periodístico está muriendo” y “los medios son negocios tecnológicos”, que forman parte de los mensajes que quedan en el recuerdo después de ver “Page One, un año en la vida de The New York Times”, un documental que reflexiona sobre lo que está pasando en la prensa norteamericana y especialmente en el rotativo más influyente del mundo donde también ha aparecido “carcoma”. El futuro es tan incierto que David Carr, un conocido reportero de “la vieja dama gris”, que sirve para conducir el reportaje, reconoce que después de entrevistar a la gente le preguntan preocupados por el futuro del New York Times.

En el año fiscal que para The Guardian, otro de los periódicos de referencia ahora mismo, terminó en marzo, los ingresos cayeron un 10%, obteniendo 228 millones de euros. El resultado fue negativo: pérdidas de 40 millones de euros, una cifra superior a los ingresos digitales: 35 millones de euros, un 15,35% de los ingresos totales, un resultado que en España sería magnífico porque se estima que en muchos casos los ingresos digitales de los periódicos españoles no superan el 7% del total que entra en la caja.
Con periodistas peor pagados que los que trabajan en las redacciones del medio tradicional, los digitales en muchos casos se dedican a copiar y pegar lo que les ofrecen las agencias. A las 7 de la tarde, la mayoría de los días las cabeceras más vendidas en los quioscos españoles abren su edición en Internet con una noticia firmada por la agencia Efe, que es quien facilita los contenidos haciendo que la prensa digital sea totalmente homogénea en la información de última hora. En los fines de semana, la prensa digital española sufre una arritmia que disminuye la frecuencia de publicación de las noticias que proceden de las agencias.

Donde se roza el esperpento es en los honorarios de los colaboradores freelance, periodistas autónomos que cobran por pieza publicada. Estos periodistas pueden pasar a ser una especie en extinción porque en los últimos tres años han visto cómo se ha reducido el precio de su colaboración a un tercio. En los medios digitales todavía es peor porque la factura por colaboración desciende a un cuarto del ya exiguo tercio. Por otros motivos, el fundador de un medio digital, que es habitual en las tertulias televisivas, me respondía sin preguntarle que “Internet no da dinero. Aquí sólo se gana si estás en las tertulias”.

Con semejante panorama, no resulta extraño que un director de un importante medio nativo digital me asegurara que hoy resulta más interesante contratar a informáticos antes que a periodistas. El manejo de bases de datos puede ser más eficaz que, por ejemplo, el trabajo con las fuentes o el pateo de las calles en busca de las noticias. Si se trata de ofrecer la última hora, basta con automatizarla para que se pueda leer en la página de Internet sin que tenga que intervenir ningún periodista.
Un plan de negocio de un medio digital se puede encargar a un escritor de ficción para que imagine cómo será la comercialización de las noticias en el futuro. En la reciente gira de Arianna Huffington, la creadora del medio que lleva su nombre y que, por el momento, ejerce de gurú entre los que forman parte de los consejos de administración. Para no errar en los vaticinios la señora Huffington no profundiza y se dedica a las declaraciones redondas llenas de frases hechas que no comprometen demasiado. Pero, a veces, hasta los gurús hablan claro: “El único modelo que hemos encontrado para financiar un periódico ha sido la publicidad”.

Los últimos datos de la inversión publicitaria en España muestran que Internet es el único soporte que crece. Pero, siendo un dato real y esperanzador, es necesario ponerlo en contexto y analizarlo con más detalle, porque el 50% de los 431 millones de inversión publicitaria en Internet en España en el primer semestre de 2011 han ido a parar a la llamada publicidad en buscadores, que se conoce como “search”. Así que quien obtiene un mayor pedazo del pastel publicitario es Google, un nuevo actor que no figuraba en la nómina de los medios de comunicación tradicionales.

Arianna Huffington consiguió que una publicación digital superara las visitas de las cabeceras tradicionales, las ‘marcas’ de toda la vida. Su gran logro fue venderla a AOL por 227 millones de euros, cuando su facturación era de alrededor de 22 millones de euros anuales. Además, muchos de los contenidos los suministran gratuitamente blogueros que colaboran habitualmente. No resulta extraño, pues, que la señora Huffington defienda que “comunicar es el nuevo entretenimiento de la gente”. Al menos sabemos que quien se aprovecha de las ganas de la gente de comunicar cosas sin cobrar obtiene beneficios.
Un empresario español, inversor en distintos sectores, me explicaba hace unos meses que la única forma de ganar dinero en Internet es vender la empresa. Tras participar en tres empresas de Internet esa era su experiencia. La fórmula, imitando a la señora Huffington, consiste en invertir u obtener dinero para que la empresa funcione un tiempo, lograr que tenga un cierto éxito, que en Internet se mide por el número de visitas, para luego venderla dejando que el primer beneficio si lo hay lo gane otro.

Abuso de la amistad para que un periodista y emprendedor español que está intentando poner en marcha un par de aventuras periodísticas en Internet me diga por correo electrónico cómo cree que se financiarán los medios en el futuro. La respuesta es que hay que ir a por todas. “Según los expertos, no habrá sólo un paradigma de financiación, sino una combinación de varios: algo de cobro, algo de publicidad, venta de aplicaciones, filantropía… Se están investigando un montón de fuentes de financiación en estos momentos. Otro punto importante en este sentido será el tamaño de las empresas. De momento, la financiación digital no da para mantener monstruos”.

¿INTERNET NOS HARÁ LIBRES?

La Red nos ha cambiado la vida y lo sigue haciendo día tras día. Los modelos de negocio de hace diez años se están volviendo tan anticuados que acumulan roña por todos los lados. La distribución musical ha cambiado tanto con Internet que nada tiene que ver con el modelo que todavía servía a principios del siglo XXI. La banca se encuentra en un proceso similar. Sobran empleados y oficinas para eliminar “gastos” y ser más rentables. Lo mismo que pasa en tantos otros sectores. En los medios de comunicación, sin ir más lejos.

¿Cómo será el futuro para los periodistas? ¿En qué trabajarán los 3.000 jóvenes que terminan cada año la carrera de periodismo hasta que a alguien le dé de una vez por cerrar facultades? ¿Qué harán los periodistas que están saliendo de las redacciones? Un empresario de la comunicación como es Maurizio Carlotti, consejero delegado de Antena 3, en una jornada, patrocinada por Coca-Cola, sobre “Periodismo sin periodistas”, apostó por la capacidad de adaptación. Al oficio de periodista le dio tres salidas. La primera, trabajar en empresas competitivas. La segunda, vivir de un sector subvencionado. Y la tercera, ejercer el periodismo por cuenta propia. “Si lo que escriben interesa, ¿por qué no lo hacen?”. Resulta paradójico que sea, aunque de forma provocadora, un empresario, que aseguró en su intervención que “afortunadamente” los gestores han desplazado a los periodistas de la dirección de los medios, quien anime a los periodistas a ejercer el periodismo por cuenta propia.

Los bajos costes de publicar en Internet favorecen la creación de medios donde realizar un periodismo más artesanal que funcione con independencia de los poderes políticos y económicos. A pesar de la falta de interés por el emprendimiento en España, una decena de proyectos periodísticos sobreviven dignamente en Internet con pocos ingresos. Esa, por supuesto, no es la alternativa al periodismo de moqueta de las redacciones donde algunos han conseguido en los últimos años una remuneración, que ahora las empresas quieren revisar, muy distante de la que perciben los jóvenes que consiguen un trabajo (precario) en el mismo medio. Los expertos dicen que habrá que elegir entre cobrar un sueldo más elevado o cultivar la vocación. Para los que eligen el segundo camino el periodismo artesanal que favorece la tecnología sí que es una vuelta al viejo “periodista de patas” que ya reivindicaba Pío Baroja.

Publicado en Lamentable.org

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